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La puta frustración

A veces paso por el INCAN y recuerdo el día que terminaste la radio y que enseguida fuimos a oncología y los médicos te detectaron osteomelitis.
Recuerdo que nos dijeron que nos fuéramos inmediatamente a urgencias. Salimos de ahí sin entender nada, demasiada información en pocos minutos, nada era positivo o más bien no había claridad en lo que decían.
Caminamos hacia urgencias y en el puente lloraste y me dijiste que ya estabas harta que ya querías sentirte bien. 
Mientras esperabas en urgencias me escribiste en un papel que querías vivir todavía muchos años conmigo.
Mamá, yo estaba dispuesta a vivir el resto de mi vida contigo y cuidarte. Era lo único que quería.
Llorabas y yo insistía en que todo iba a salir bien que esto solo era un tropiezo. 
No sabia ni que pensar ni que decirte ni nada. 
Así fue todo el tiempo.
Yo siempre necesitaba que mi mamá me dijera que todo iba a estar bien y que me abrazara, pero era yo la que debía hacer eso contigo. 
Fueron muchas puñaladas al corazón, no sanaba cuando ya venia el siguiente. 
Así es el puto cancer, da puñaladas por la espalda todo el tiempo. 


Pfff deseo tanto volver a verte

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